Nos ha dejado Juan Carlos Escudé
Palabras del Capitán Ingeniero Víctor Padula
Pintos,
pronunciadas en el
Cementerio de la Recoleta,
Buenos Aires, el 12 de febrero de 2008
Nos ha
dejado Juan Carlos Escudé.
Nos ha
dejado una persona singular.
Porque Juan
Carlos Escudé era singular en muchos aspectos y porque nunca pretendió ser
igual a nadie.
Desde
aquella época en la Escuela, cuando podía pasarse días descifrando unos
ininteligibles apuntes de Electrotecnia, que
para muchos eran ininteligibles por su contenido tanto como por la
impresión, defectuosísima aún para las posibilidades de entonces.
Cuando le
pasaban por arriba las notas que mientras tanto sacaba en otras materias,
porque sabía que en cuanto terminara con los apuntes de Electrotecnia se
ocuparía de ellas.
¡En los
ratos libres que le dejara la foto de la novia que desde entonces tenía en la
tapa de la cajonada, por supuesto!
Juan Carlos
Escudé supo cortar lazos con la carrera que había elegido, cuando entendió que
lo que hacía o que se pretendía que hiciera estaba por debajo de lo que se
sentía capaz.
Y más
especialmente, de lo que le gustaba.
Supo irse
del País y enseguida mostrar su valía en lugares y en asuntos en los que los
“buenos para todo” como los “buenos para nada” no progresan.
Supo volver
en el momento en que las circunstancias,
-familiares entre ellas- se lo
hicieron aconsejable.
Supo
enseguida demostrar acá su valer y hacer
que su opinión profesional fuera buscada, escuchada y -sobre todo-
respetada.
Nos ha
dejado -me ha dejado- un amigo.
No un amigo
íntimo con quién fuera necesario verse a diario.
Pero un
amigo con quien uno podía sentirse cómodo y de quien seguramente siempre
aprendería algo.
Vivió su
vida “a su manera”.
Supo vivirla
a su manera, hasta en los últimos años cuando los problemas de salud lo
acosaban, sin lograr abatirlo.
Tomando
hasta en broma los golpes que fue recibiendo.
Como
decía, contando las vidas que le iban quedando.
¡Hoy se le
acabó la última!
En nombre de
la Promoción 72 y de los ingenieros electrónicos veteranos de la Armada, lo
despido.
Tucumano: no te olvidaremos.
¡Descansa en paz!